Rostro del amor, en pensamientos, como nieve caída del cielo, reflejando en los ojos de las malvas innumerables preguntas. Luego, desapareció revoloteando entre los árboles – Oh, el
Anoche te dormiste entre mis brazos, ¡mas hoy das vueltas en la cama fingiendo estar dormido! Juntos estaremos hasta el día de la Resurrección. Déjame, pues, escuchar nuevamente
EL AMOR DE DOS ÁRBOLES Dos árboles estaban locamente enamorados. El leñador vengativo Cortó sus troncos Y los llevó a su casa. Casualmente, se reencontraron en la
PREGUNTA Tierra, ¿eres algo más que una chispa de la luz originaria? ¿un mutilado canto errante perdido en el universo? el becerro de oro arrancó las alas